Z de Zombies VIII: Welcome to Babylon

Quién nos lo iba a decir… ya ha pasado todo un año desde que hiciésemos nuestra primera crónica de lo que fue Z de Zombies en su séptima edición, y nos encontramos de nuevo avocados a contaros lo que aconteció el primer fin de semana de Mayo en Saldaña (Palencia), donde más de un centenar de amantes del género Z y el frikismo en general se reunieron para disfrutar del que es, sin duda, uno de los mayores eventos de rol en vivo de España.

Welcome to Babylon

Este año, rizando rizos como para una peluca de Gloria Gaynor, la ambientación propuesta por la organización era “El lejano oeste, pero en versión Steampunk”. Esto, principalmente, ha significado dos cosas: Por una parte, la caracterización de los personajes, tanto jugadores como no jugadores, ha resultado excepcional en general; ha habido gente que se ha currado unos disfraces absolutamente fabulosos, que no desentonaban en absoluto con el lugar elegido para el juego. La segunda característica, es que donde el año pasado multitud de jugadores contaban con escudos que les permitían defenderse de las hordas de zombies formando falanges defensivas, este año disponían como principal arma de defensa antizombie con armas de fuego, con munición limitada, eso sí.

Armas nobles para un tiempo más civilizado

Armas nobles para un tiempo más civilizado

El lugar elegido para el evento, el albergue “El Valle” en Saldaña, resultó todo un acierto de la organización, ya que cuenta en sus instalaciones con un “poblado romano” que parece talmente sacado de una película de Sergio Leone. Sus cabañas, empalizadas y la solitaria torre del vigía, fueron silenciosos testigos de las evoluciones de casi un centenar de jugadores que, a lo largo de dos días, buscaron el modo de derrotar a los hermanos Pendergast.

Azul y Verde, los hermanos Pendergast

Azul y Verde, los hermanos Pendergast

Una trama extraordinaria

Resulta increíble lo compleja que puede llegar a ser la trama que la organización teje al rededor de los jugadores. En la edición de este año no sólo cada personaje disponía de una historia única creada para él, sino que, además de todos los objetivos personales e historias entrecruzadas, había cinco sectas secretas compitiendo por distintos objetivos y algún que otro grupo de personajes separado que buscaba objetivos personales alejados del simple hecho de salvar al pueblo.

Así, por ejemplo, moviéndote por Babylon podías encontrarte a Malcolm Reynolds y Kayley tratando de reparar su zeppelin “Serenity”; a la banda de los hermanos James maquinando planes de asalto para robar el banco de Babylon; a jugadores que buscaban ingresar en la orden de los sectarios seguidores de la Bestia del Pantano; al Dr. Jeckyll maquinando o a Mr Hyde persiguiendo a las muchachas; a Marty McFly y a Doc tratando de volver a su tiempo; grupos de jugadores tratando de ayudar a Samuel Colt, otros intentando pararle los pies; personajes a favor de la tecnología, personajes en contra y hasta un grupito de indios que de tan hippies y naturales que se estaban volviendo, comenzaron a comerse gente.

Reproducimos aquí una conversación entre jugadores oída poco antes de que un grupo de intolerantes masacrasen el poblado indio:

-“Son sus costumbres, hay que respetarlas”

-“¡Que se comen gente, tío!”

-“Pero… ¿qué gente?”

-“¡Gente, tío, se comen gente!, ¿qué más da a quién? ¡Que se comen gente!”

Desde dentro del juego resulta casi imposible percibir todo lo que está ocurriendo a tu al rededor. Tan sólo al finalizar el juego, con todo calmado y recapitulando, es uno capaz de hacerse una idea global de lo que ha sido la partida. El trabajo de producción por parte de los organizadores para recrear el mundo de Babylon, sus personajes, dar a todos los jugadores una historia única y cargada de matices, entrecruzada con las de otros personajes y dotada de objetivos que te vayan a tener entretenido durante dos días es impresionante. Sólamente un grupo totalmente entregado a su pasión por este tipo de eventos puede acometer la tremenda proeza de organización que supone. Mi más sincero aplauso para todos y cada uno de ellos.

Más allá de la muerte

Lo bueno que tiene un evento de estas características, es que incluso cuando tu personaje muere, el juego no ha finalizado. Los personajes muertos se convierten en zombies, y pasan a formar parte de las huestes del mal, haciendo que el balance de jugadores / zombies se vaya desequilibrando paso a paso a lo largo de todo el juego, llegando el último día a una catársis absoluta en la que unos jugadores diezmados tienen que plantar cara a hordas de zombies en una batalla final donde todo se decide. Es en ese gran último conflicto donde todo el trabajo de la jornada anterior cristaliza: las alianzas, los objetos y armas construidos, las pociones, los rituales, los secretos, todo estalla en una gran bola de fuego cuando la historia alcanza su clímax y ya no queda más tiempo para avanzar, sólo puedes defenderte y tratar de derrotar a las criaturas de ultratumba que emergen sin cesar.

Por ejemplo

Por ejemplo “El Descarnado”, un bicho de lo más majo

En mi caso, este año, fui abatido muy temprano en la partida, lo que me permitió disfrutar de varias horas de ser un zombie. Y debo confesar que la experiencia fue más que satisfactoria. El placer de poder dedicarse a perseguir a los jugadores sin tener obligaciones, responsabilidades ni preocupaciones sobre el futuro de tu personaje es algo diferente. Un placer más mundano, para paladares menos exigentes si lo preferís, pero delicioso desde el primer al último bocado.

Delicioso mmm....

Jugadores mmm….

Un fin de semana inolvidable

No puede uno cansarse de enumerar las bondades del Z de Zombies. Sin duda se trata de una de las mejores opciones de ocio alternativas que he podido echarme a la cara. Y no sólo por la impecable organización, sino porque el Z es un ser vivo, es algo más grande que sus propios creadores, y ha reunido en torno a sí a un montón de gente con talento, gente que colabora y aporta pequeños detalles a cada edición, haciendo de ella una experiencia única. Por ejemplo, este año, un grupo de jugadores decidieron organizar un casino para la fiesta de la noche previa al evento. En el casino, aparte de tomarte unas copas y charlar excitadamente con los demás jugadores y organizadores sobre lo que estaba por venir, podías jugar al black jack, a la ruleta, a las carreras de cerdos… un detalle más que añadir a una lista interminable de pequeñas maravillas que hicieron de nuestro fin de semana en el Z una experiencia irrepetible.

A estas alturas sólo nos queda esperar con ansiedad al año que viene, a la próxima edición. ¿Quién sabe a qué fantásticos mundos nos transportará esta vez, tal vez al Valhalla? Desde aquí sólo nos resta decir: ¡nos vemos el año que viene, zeteros!

Nos vemos el año que viene

¡Hasta pronto!

Dedicado con cariño a Samuel Colt, personaje fundamental en la trama de la edición de este año que estuvo a un tris de matarse la noche anterior al caerse litera abajo.

Pa habernos matao

Pa habernos matao

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1 respuesta

  1. Lionel "Eaven" Wood el Achuchador dice:

    Dame un abrazo ;D

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