Z de Zombies: ¡Apocalipsis freak!

Los dioses han desaparecido, las puertas del Inframundo están abiertas de par en par y corresponde a los mortales la titánica tarea de cerrarlas antes de que las almas del Tártaro invadan toda la Hélade.

Ésta es, en pocas palabras, la introducción al evento de Rol en Vivo “Z de Zombies VII“, que este año tenía como temática principal la mitología griega y que se celebró durante el fin de semana del 10 y 11 de Mayo en Asturias, en el incomparable marco de Mestas de Con, al pie del Parque Natural de los Picos de Europa, a tan sólo unos kilómetros de Cangas de Onís. ¡KLBA estuvo allí!

Wanted

¡Por los dioses!

El evento, con una duración de dos días, y dividido en tres capítulos que se desarrollan durante varias horas de juego, arroja a unos ochenta jugadores a una desenfrenada carrera contra el tiempo para tratar de detener el Apocalipsis. Cada uno de los jugadores tiene asignado un personaje de la mitología griega, con sus habilidades, capacidades y subtramas entretejidas, y todos y cada uno deben interactuar entre sí para ir avanzando en pos del objetivo final: Cerrar las puertas del Inframundo.

A su alrededor, juntos pero no revueltos, un grupo de una treintena de voluntarios se encarga constantemente de velar por la evolución de las muchas tramas existentes para que los engranajes de la historia no chirríen en ningún momento; ocupándose a la vez de manipular los escenarios y de convertirse en los zombis y monstruos que atacan el poblado en sucesivas oleadas. No hay palabras que alcancen a expresar la dedicación, nacida sin duda de la más fervorosa pasión, que los organizadores imprimen al Z. No es en vano que han alcanzado siete ediciones consecutivas, se han convertido en un referente nacional como jornadas de Rol en Vivo y atraen cada año a gente de todas partes del país, dispuestos a dejar atrás el cansancio y el sueño con tal de vivir el Apocalipsis una vez más.

Z de Zombies no es simplemente una reunión de freaks sacudiéndose mamporros con armamento de larp en un descampado, es una incomparable experiencia que compartes con un montón de gente apasionada por las mismas cosas que tú. En definitiva, dos días de diversión difíciles de igualar por ofertas más… convencionales.

Los reyes debatiendo... y mientras los zombis merendando...

Los reyes debatiendo… y mientras los zombis merendando…

Ochenta son muchos jugadores, y cualquiera que alguna vez haya dirigido una partida de rol con más de cinco jugadores lo sabe bien. Gestionar ochenta historias entrecruzadas que se suceden simultáneamente es una tarea titánica, por eso me resultó sorprendente lo bien que todo parecía fluir desde el principio; incluso pese a que, para asegurar un poco de sal y pimienta en la trama, muchos personajes tenían rencillas personales, intereses opuestos o simplemente perseguían objetivos comunes que se debían alcanzar por diferentes vías.

Y si es complejo mantener tantas tramas entrecruzadas, imaginad por un momento tratar de poner de acuerdo a tanta gente para seguir una línea de acción común. De este modo, durante los primeros compases del juego, uno podía sentir la actividad zumbar a su alrededor mientras cada personaje se lanzaba desesperadamente a tratar de encarrilar sus objetivos.

Por un lado podía verse a Ulises y su séquito tratar de cerrar las puertas por “la vía de la humanidad”, mientras por otra parte los múltiples sacerdotes se esforzaban por recoger recursos que les permitiesen recuperar el favor divino; pudimos disfrutar de la estrategia directa al hígado de Leónidas y Agamenón, arrojándose con sus tropas de cabeza al Hades para llevar el combate a terreno enemigo mientras Arquímedes, Fidias, Hipócrates y otros pensadores buscaban soluciones no tan centradas en el acero.

Pese a que los diversos reyes de grecia demostraban serios problemas para ponerse de acuerdo hasta en el color de la mierda, Alejandro Magno y sus seguidores, devotos de los Nuevos Dioses, avanzaban a paso ligero en la obtención del favor de Serapis o Anubis. Y mientras todo danza a su alrededor en un caótico crisol, musas y sátiros tratan de extraer pistas del Oráculo, con la esperanza de arrojar luz sobre las causas de la tragedia en ciernes.

Aderezad semejante cóctel con frecuentes oleadas de zombis y otras criaturas de pesadilla y os podéis imaginar ligeramente el glorioso cáos que supusieron los dos días de juego.

Este es Caronte... más majo...

Este es Caronte… más majo…

Tras varias horas y una pausa para cenar, la noche cae sobre el campamento de los humanos. Las oleadas de bestias infernales se suceden, cada vez más héroes caen presa del abrazo letal de los muertos o son arrastrados al Tártaro por Caronte, que ha tenido a bien darse un paseo por el pueblo para echar un ojo al personal.

En cierto momento de la noche las cosas se ponen tensas, hay amenazas desde las filas griegas de prenderle fuego al templo de los Nuevos Dioses y clavar en una pica la cabeza de Alejandro Magno, quien debe defender su suelo sagrado para evitar males mayores. A estas alturas, algunos de los héroes más grandes han fallecido ya (Aquiles, Ajax, Xena…), el potencial de combate de los hombres comienza a mermar y empieza a no ser raro ver a sacerdotes, filósofos o musas cargando una espada o una lanza, si bien resulta más habitual verlos corriendo para encerrarse en el oráculo o el templo, únicos lugares relativamente seguros donde huir de la influencia del Inframundo.

Afortunadamente, los dioses van haciendo poco a poco acto de presencia conforme los sacerdotes reúnen suficientes recursos para los sacrificios que han de retornarles su favor. A las potencias intercesoras (Artemisa, Hermes y Dionisio), que han estado ayudando a los humanos desde el principio, se unen Zeus y Apolo. Sin embargo es ya noche cerrada y una última ofensiva al Inframundo no arroja buenos resultados. La lluvia arrecia con la aparición de Poseidón, y Hades, Señor del Otro Lado, se encuentra furioso con los humanos, pues los sacrificios realizados no han sido de su agrado.

A Hades NO LE GUSTA EL CONEJO

A Hades NO LE GUSTA EL CONEJO

Huir como alma que lleva el diablo de un puñado de zombis por la noche, bajo la lluvia, y que a unos metros de tí uno de los organizadores aparezca caracterizado de Hades y comience a gritar furioso su frustración con los humanos es algo que le pone los pelos como escarpias a cualquiera con un corazón friki.

La noche no ha sido en balde, sin embargo. Se han descubierto piezas clave de información para alcanzar a cerrar las puertas, y los mortales comienzan a vislumbrar una ligera luz de esperanza al final del túnel. El amanecer, sin duda, traerá la victoria.

El tercer y último capítulo comienza temprano por la mañana del Domingo, los jugadores han tenido apenas unas horas para dormir desde el cierre del segundo capítulo y la hora del desayuno. Las caras de cansancio plagan el comedor, pero los ojos ilusionados y las sonrisas de satisfacción exorcizan cualquier muestra de agotamiento. Todos sabemos que se acerca el grandioso fin de fiesta y estamos excitados.

Al retomar la partida, los mortales consiguen con rapidez hacer algunas breves incursiones al inframundo, se recuperan algunas manzanas del Jardín de las Espérides, se descubren más claves para la victoria final, Atenea hace acto de presencia y los seres del Inframundo parecen estar retenidos en sus dominios, aguardando la catarsis final.

En determinado momento los alejandrinos consiguen invocar a Anubis, señor del Inframundo en su panteón, y las cosas se disparan. Los reyes griegos que quedan vivos se lanzan con sus tropas a una incursión final más allá del Tártaro, en busca de La Espada Negra, un artefacto de gran poder que podrá ayudarles en la batalla que se avecina.

No beast were harmed during Z de Zombies!

No beast were harmed during Z de Zombies!

Los griegos consiguen la Espada Negra, el titán Cronos es liberado, y con él, las criaturas del inframundo asaltan en una brutal ofensiva un pueblo totalmente desprotegido, donde apenas ha  quedado algún combatiente y las musas y sacerdotes tan sólo cuentan con la protección de Poseidón y Atenea.

Los humanos salen en horda del Inframundo dispuestos a plantar cara, las criaturas de pesadilla se multiplican por todas partes: medusas, minotauros, musgos vivientes… Los héroes caen, sacerdotes y otros no combatientes tratan de cubrir las cada vez más menguadas filas humanas, un sátiro se dedica a torear zombis con inesperado éxito…

Ulises es abatido y la Espada Negra va cambiando de manos, de rey en rey de la Hélade, hasta que en un último acto de resistencia los pocos supervivientes que quedan se agrupan junto a Zeus, Dionisio, Poseidón y Apolo, la batalla parece perdida hasta que el todopoderoso Zeus se arroja contra Cronos y lo frena lo suficiente para que los héroes humanos puedan rematarlo con la Espada Negra.

La contienda se ha saldado con un alto precio: Zeus ha sido malherido y muchos yacen por tierra muertos, moribundos, o convertidos en cadáveres vivientes que comienzan a caer al suelo conforme la influencia de los Titanes merma. La Comitiva de Anubis, con Alejandro Magno a la cabeza, se adentra hasta las puertas del Inframundo y finalmente las sella, dando por finalizada la gloriosa cruzada.

Por mi parte, yo que era novato en el Z, logré mantenerme vivo hasta los últimos compases de la partida. Desgraciadamente me encontré una espada por el suelo en medio de la batalla final y no pude evitar caer gloriosamente abatido, desangrándome en la hierba mientras los jirones de los reinos de los hombres entonaban su canto último.

Todo para acabar sirviendo de brunch a una zombie despistada que llegaba tarde al puto Apocalipsis U_U¿.

En definitiva, puedo decir que la experiencia ha sido muy satisfactoria y estoy más que dispuesto a repetir. Me uno a todos los demás jugadores y organizadores en ese grito que se ha convertido ya en el símbolo de identidad de este evento:

¡Que viva el Z!

¡QUE VIVA EL Z!

Decicado a la memoria de Panchilu, el oso que los dioses querían ver a la vez vivo, muerto y bailando.

In loving memory

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