Viejos nuevos vicios: HeroClix

Desde tiempo inmemorial, todos los frikis del universo se han visto asaltados por la duda sobre si este o aquel personaje es más fuerte que otro. ¿Puede Thor vencer a Hulk? ¿Es Batman capaz de derrotar a Superman? ¿Podría la Patrulla X frenar el vendaval de poder de los Vengadores?

A día de hoy, y gracias a la explosión de frikerío que vivimos en las pantallas, puede que alguna de estas preguntas filosóficas obtengan su respuesta, sin embargo, hace ya más de diez años que hubo quienes pensaron que se podría hacer negocio explotando la inagotable fuente de discusiones que son los enfrentamientos entre superhéroes.

Así nació HeroClix, un juego de estrategia de mecánica extremadamente sencilla y que aúna el aliciente del coleccionismo en un hobby capaz de rayar la obsesión y que llenará los rincones más recónditos de tu casa de miniaturas de superhéroes que ni siquiera conocías.

La mecánica del juego, como digo, es muy sencilla. Cada miniatura tiene un valor de puntos determinado en función de lo poderosa que sea y las capacidades de las que disponga, cada jugador construye un equipo a un límite de puntos predeterminado, todos los equipos se posicionan en un tablero y, turno a turno, cada jugador va atacando al equipo rival (o rivales si hay varios jugadores) hasta que sólo queda un equipo en pie o pasa un determinado tiempo pactado al empezar.

Tablero Heroclix

Hay gente que no se limita a los trableros sencillos y decide “ir un paso más allá” tridimensionalmente

Por supuesto, para derrotar al equipo contrario, todas las hazañas típicas del cómic están permitidas, como puedan ser arrojar una roca gigantesca al rival, controlar la mente de las miniaturas del enemigo, usar la telekinésis para desplazarlos a puntos donde resulten inofensivas, aprovechar el terreno ocultándote tras gruesos muros o entre la vegetación, contar con la ayuda de aliados que aparecen de repente o simplemente gritar “es la hora de las tortas” y liarse a guantazo limpio contra un rival claramente superior.

Las miniaturas poseen un dial en la base que representa a la vez sus características de combate, los poderes que pueden utilizar, y la vida de que disponen antes de quedar ko. Cada vez que un personaje recibe un impacto, se gira su dial, haciendo que sus características y poderes cambien. Hay personajes que se hacen cada vez más fuertes (es habitual que las miniaturas de Hulk se vayan enfadando hasta convertirse en bestias totalmente imparables), otras se van debilitando conforme reciben daño, y algunas otras tienen diales que son auténticas sorpresas. A menudo es tan importante conocer las capacidades de tu rival como las tuyas propias para no verte sorprendido por los diales de tu adversario.

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En internet puedes encontrar información detallada de todos los personajes y reglas del juego

Personalmente, hay dos cosas que me gustan particularmente del juego. La primera, que las partidas son razonablemente rápidas; aunque nada te impide montar una escabechina descomunal a muchísimos puntos con tres o cuatro jugadores sin ningún límite de tiempo, lo normal es que se jueguen partidas cortas que se puedan ventilar entre 20 y 40 minutos. La segunda cosa que me encanta, es que pese a tratarse de un juego de estrategia muy sencilla en comparación con otros juegos que he probado, es un juego donde no puedes cometer errores: una miniatura posicionada una casilla más cerca o más lejos de lo debido puede significar la diferencia entre la victoria y la derrota. Desgraciadamente, esto también significa que una tirada de dados fallida puede ser definitiva, y que a menudo partidas igualadas se vean decididas por el azar. No obstante, si no quieres que los dados te hundan, te recomiendo jugar al ajedrez.

Más allá de apreciaciones personales, sin duda, el verdadero éxito del HeroClix, se encuentra en la interminable variabilidad de combinaciones existentes. Wizkids, la compañía que actualmente es dueña del juego, produce unas cuatro o cinco colecciones de figuras anuales, algunas rondando el centenar de miniaturas. Si tenemos en cuenta que cada miniatura es única, posee unas características especiales únicas y un modo de juego específico, y que pueden combinarse en equipos para aprovechas las distintas sinergias que surgen de sus capacidades, te encuentras ante un juego en el que es virtualmente imposible jugar dos partidas iguales a poco que tu colección de miniaturas vaya creciendo.

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¡Es la hora de las tortas!

Añádele el aliciente de poder combinar personajes que no tienen nada que ver para obtener pintorescos resultados, o, por el contrario, hacerte equipos totalmente calcados del cómic para aprovechar hasta la última ventaja que los diseñadores del juego puedan haber pergeñado durante el desarrollo de las miniaturas y te encontrarás con un juego sencillo y entretenido a rabiar, apto para jugadores de todas las edades, pero que tengan, eso sí, una fuerte pasión por el cómic y, sobre todo, por sus personajes.

HeroClix no es un juego para eurogamers hardcore o wargamers de vieja escuela, sin embargo es un juego que hará las delicias del friki adolescente que llevas dentro.

Pros: Rápido, sencillo y adictivo. Exigente a nivel táctico pese a su sencillez. Infinitas combinaciones de equipos, llegará un momento en que tendrás tantas miniaturas y combinaciones que aún no has jugado que te plantearás seriamente dejar de comprar más miniaturas. En ese momento sacarán una colección nueva.

Contras: Demasiado sencillo si estás acostumbrado a juegos más complejos. Es una auténtica tragaperras para frikis, aunque puedes empezar a jugar con 20 pavos, más vale que tu cartera o tu fuerza de voluntad estén en buena forma una vez que entras en este mundillo.

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