Mis aventuras con la Raspberry (II): Primeros pasos.

Tras algún tiempo haciéndome el remolón con la cajita apenas abierta criando polvo en la habitación llegó el momento de aceptar lo inevitable: tenía que ponerme a trabajar con el regalo de reyes.

El caso es que mi señora me había regalado un Raven Kit de Pi3g, que ya te trae prácticamente todo lo necesario para empezar a trabajar:

  1. Raspberry Pi - Raven Kit

    Mucho más elegante, dónde va a parar…

    -Una cajita para proteger la Raspberry.

  2. -Una tarjeta SD de 8 Gb con sistema operativo preinstalado.
  3. -Un dongle WiFi USB de LogiLink
  4. -Un adaptador SD Card – USB
  5. -La Raspberry propiamente dicha
  6. -Una fuente de alimentación.
  7. -Sistema de refrigeración preinstalado.

De todo el material inicial, lo único que me sobró al principio fue el adaptador SD Card – USB, aunque pronto demostraría su utilidad, ya que mi ordenador de sobremesa no tiene ranura de lectura para tarjetas SD. Si eres un manitas probablemente preferirás hacer tu propia cajita con maderas nobles, astrogranito o, en el caso de Ilariel, con Lego. Para mí que el aparato ya venga en caja es una auténtica alegría.

La tarjeta trae preinstalado NOOBS, un programa de arranque para principiantes que permite escoger entre diferentes operativos para Raspberry y facilita los primeros pasos con la instalación y configuración del aparato.

Lo primero fue planificar el montaje: mi idea era enchufar la Raspberry directamente al televisor del salón vía HDMI, utilizar SSH desde el sobremesa para las labores de gestión y configuración y usar el puerto USB sobrante para conectar algún tipo de almacenamiento secundario masivo donde meter películas, series, roms, porno, comics y todo tipo de material lúdico en cantidades gigantescas. Cualquiera con síndrome de Diógenes digital me entenderá.

Aconsejado por el gurú Ironpelli encargué un Western Digital Green 1Tb como almacenamiento secundario, que conectaría a la rasp a través de un SATA Quickport XT de Sharkoon. Como era de esperar, el extraordinariamente barato precio de la Raspberry comenzaba a acercarse a unos números más propios de una consola de tercera generación que a los de un cacharro para que los niños de Zimbabwe aprendan a programar en Python, pero nada importaba ya, estaba desatado y no veía la hora de lanzarme a cacharrear con el juguetito.

Me hice con un teclado USB en el curro (me sorprendió darme cuenta de que todos mis teclados son PS/2) y nada más llegar a casa monté todo el tinglado. Sólamente dejé el almacenamiento secundario desenchufado, ya que para las primeras fases de la configuración su puerto USB estaría ocupado por el teclado.

Raspbian_Boot_menu_610x385

Porn for nerds

Arranqué el aparato por primera vez y me encontré cara a cara con la pantalla de configuración de raspberry. WTF? Creí haber leído en los tutoriales que el NOOBS simplificaba estos primeros pasos hasta el extremo.

Bueno, supongo que bastará con seguir la primera ley del buen usuario informático: leer despacio.

1.- Expand filesystem: Ensures that all of the SD card storage is available to the OS.

Ehhhmmm… vale,… bueno, no tengo muy claro hasta qué punto me va a hacer falta esto… ante esta situación recurriré a la tercera ley del buen usuario informático: si no sabes para qué sirve, no lo toques.

2.- Change user password.

Oh sí, esto sí, sin duda ninguna. Por defecto los SO para Raspberry vienen preconfigurados con un usuario administrador denominado pi cuya clave es raspberry. Como soy un tío bastante paranoico con la seguridad, la idea de cambiar la clave por una más segura, con números, letras, mayúsculas, minúsculas y signos de puntuación es algo que me ayuda a sobrellevar el pánico a que mis vecinos puedan acabar teniendo acceso a mi entorno de red y robando la valiosa documentación que en él atesoro, además de a la carpeta del porno. Click, clack, password cambiada. Esto está chupao.

3.- Enable Boot to Desktop/Scratch: Choose wheter to boot into a desktop environment, Scratch or the command-line.

Ehhmmm… ¿y qué viene tiene puesto por defecto? Me acogeré de nuevo a La Tercera Ley.

4.- Internationalisation Options.

Ahm… la elección de idioma. Ok, pues sí, aquí sí que voy a entrar. Soy un fanático de tener los sistemas operativos en inglés (y los juegos, y el software en general, y de un tiempo a esta parte las películas y las series y desearía poder tener también a los ministros de cultura y demás escoria en el idioma de Shakespeare, pero no tengo root acces para configurar esto último… todavía). Tras darme un garbeo por los subapartados de este menú selecciono ES-ES UTF-8 como juego de caracteres, dispongo mi zona horaria y configuro el teclado para la distribución española. Esto marcha.

A estas alturas ya estoy lo bastante excitado como para querer saltarme el resto de los pasos de configuración y entrar a ver cómo se comporta el aparato con un SO funcionando, de modo que me salto el resto de los menús (al fin y al cabo no tengo interés en conectarle una webcam, overclockear el cacharrín ni en conectarlo al mapa de rastreo mundial) y reinicio la Raspberry en busca del tan esperado NOOBS.

Raspbian desktop

Tú si que eres un noob…

Ahm… pues ha arrancado un Raspbian… no es que me suponga realmente un problema… al fin y al cabo era una de las distribuciones que pensaba utilizar para la instalación de la Raspberry, pero… ¿no se suponía que venía preinstalado un NOOBS? ¿Será este un caso más en el que llega a tus manos, oh pobre consumidor, un aparato electrónico que alguien ha devuelto a fábrica? Hace años me compré un Ipod que venía cargado ya con 16 Gb de música… me pregunto quién sería más pirata, si el tío que lo cargó de Reaggatón o el cabrón de Media Markt, que me lo encasquetó después de que se lo devolvieran.

Bueno, calma, que no cunda el pánico, no pasa nada… todo parece funcionar bien, date un garbeo por el operativo, comprueba que las funcionalidades básicas están ok y sigue con lo tuyo.

Por ejemplo, comprueba que la WiFi está configurada y funciona, es fundamental, ya que en el salón no tienes cable y vas a necesitar WiFi para poder operar sobre la Raspberry.

¿Alguien lo dudaba? Por supuesto la configuración de red aparece en blanco. Bueno, será que no se ha detectado el dongle WiFi. A ver… no, pues no aparece en la lista de dispositivos… de hecho no aparece ningún dispositivo de red… ¿el aparatín tiene la luz tintineante de que hay señal? No… ¡¡Me cago en mi vida!!

Bueno… antes de entrar en berserk, vamos a ir a la terminal del operativo, tal vez desde el root pueda hacer algo para intentar solventar este problema. Hago click en el icono.

 

Urge to kill rising

Todos sabíamos que esto iba a acabar así…

Debian GNU/Linux wheezy/SID raspberry tty1

raspberrypi login: pi

Password: **********

Password incorrect.

¡¡¿¿WTF??!!

raspberrypi login: pi

Password: ********** (tecla a tecla, despacio y mirando el teclado, posibilidad de error 0%)

password incorrect.

W H A T   T H E   F U C K!?

Pues sí, me llevó casi 5 minutos de reloj darme cuenta de que había sido tan gañán de introducir una clave plagada de caracteres extraños con el teclado configurado en inglés para, acto seguido, configurar el teclado en español, con lo que la correspondencia entre las teclas que pulsé en la clave y las que estaba pulsando ahora no tenían nada que ver.

Huelga decir que así terminó mi primera sesión con la Raspberry pi. Me fui al sobremesa a buscar más información sobre sistemas operativos y cómo instalarlos mientras mascaba mi mal humor tratando de contenerme para no tirar mi flamante cajita por la ventana del quinto piso en el que vivo.

En fin… shit happens, y quien no haya cometido una animalada de este calibre alguna vez probablemente no ha trasteado lo bastante con ordenadores.

Os dejo aquí de momento, emplazándoos a una siguiente entrega, en la que os hablaré sobre Raspbmc, su instalación y las aventuras que viví para activar la WiFi.

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