Mis aventuras con la Raspberry (I): Ya tienes una ¿Y ahora qué?.

Pequeña, sorprendentemente potente y barata. Son las tres características de la microcomputadora favorita de todos. Desde KLBA vamos a hacer una serie de tutoriales distintos, para gente como tú.

Sin duda la mayoría habréis oído hablar a estas alturas de esta pequeña maravilla de la electrónica, si no es así, os voy a redirigir a su web oficial (http://www.raspberrypi.org/) para que os pongáis en situación. Yo sería incapaz de condensar una descripción de este pequeño ingenio mejor que ellos.

RaspberryPi

La chiquitina

El caso es que, como siempre he sido un freak, mi novia tuvo la genial idea de regalarme uno de estos aparatitos por Reyes.

-“Para que juegues” -fue su argumento.

Ciertamente, para jugar hubiera preferido una PS4, pero no puedo negar que le estoy sacando horas de diversión al cacharrín; y, mientras navegaba por los procelosos oceanos de su configuración, a menudo fantaseaba con escribir algo sobre la experiencia.

Así nace esta iniciativa. No voy a escribir aquí elaborados tutoriales sobre cómo exprimir al máximo las capacidades de este aparato, para eso ya hay cientos de sites fantásticos, mucho mejores que lo que yo podría llegar a hacer. Lo que os voy a contar son mis experiencias personales, recreándome en los momentos luminosos y sin escatimar detalles en los ridículos.

Con ello persigo un triple objetivo: entreteneros un rato, picaros para que os hagáis con una Pi y, en la medida de lo posible, ayudaros a evitar las piedras con que vaya tropezando en mi camino.

De modo que vamos a empezar por lo más básico… Ya tienes una Raspberry Pi. ¿Y ahora qué?

Pues eso… ¿qué coño vas a hacer con ella?

Internet está plagado de tutoriales y demostraciones de lo que se puede hacer (y de hecho la gente hace) con un aparatín de estos, desde utilizarla para construir un flipante velocímetro para tu bicicleta o una radio que te lee los tweets a proyectos más al alcance de los simples mortales como yo. Partamos de la base de que, aunque soy bastante techie, mi nivel de linux es entre triste y deplorable, además no soy precisamente manitas, con lo que cualquier proyecto que requiera un elevado factor bricomanía queda descartado de antemano.

A poco que uno bucee en la red de redes buscando ideas para sus proyectos, verá que hay uno que sobresale por encima de los demás: el centro multimedia.

monotype

Será viejo, pero mueve los .mkv de 8gb a 1080 que lo flipas

Aparentemente hay varias opciones muy válidas para montar sistemas específicos que conviertan la Raspberry en un centro multimedia barato y potente. Dado que no parece un proyecto especialmente complejo y, además, es útil (mi actual centro multimedia es un ordenador viejo con serios problemas de conexión a la red, que hace un ruido infame al arrancar y tiene una fuente de alimentación que devora todo lo que es puro y bueno) parece una elección excelente.

Sin embargo… nunca he sido uno de esos tipos a los que les gustan las cosas fáciles, de modo que decidí que, ya que tendría que añadir algún tipo de almacenamiento externo para alimentar a la bestia, bien podría intentar montarlo como una NAS. Y ya puestos, intentar instalarle MAME y unos 40gb de ROMs para montar en casa mi propia “maquinita recreativa” (aunque dudo seriamente que tanto espacio para ROMs resulte rentable, porque funcionarán la cuarta parte…).

Es más… si consigo llegar hasta ahí me planteo seriamente montar un LAMP server y ponerme por fin a aprender algo de Python… pero esa será otra historia…

De modo que os emplazo a la próxima entrega de mis aventuras y desventuras con la Raspberry Pi, donde os contaré cómo fui dando los primeros pasos con el cacharrín y por qué es importante leer todas las opciones de un menú antes de decidirte por ninguna. Así somos en KLBA: como Barrio Sésamo con un toque futurista.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *