Fabricando nuestra propia máquina arcade (I)

Hoy empezamos con el primero de una serie de entradas centradas en un proyecto en el que, junto a un colega mucho más manitas que yo, ando enfrascado; Montarnos nuestra propia maquina recreativa. Si señores, vamos a montar sin tener ninguna idea previa una arcade clásica de las de toda la vida. Si os preguntáis el porque de esta aventura, habría que remontarse a unos cuantas entradas en la que uno de nuestros redactores mostraba su entusiasmo al ser el nuevo propietario de una de estas maquinas que antes sólo podíamos probar si íbamos al bar o salón recreativo de la zona. Tras su lectura por parte de un compañero de trabajo, éste mostró un entusiasmo desmesurado por tener algo igual en casa y volver a revivir esos momentos de su juventud con el “Street Fighter II”.

La pandilla con la que quedabas todas las tardes.

La pandilla con la que quedabas todas las tardes.

Así que allí estábamos los dos, buscando una maquina arcade para satisfacer sus deseos, y nos dimos de bruces con la cruda realidad; el precio. Una maquina totalmente montada y funcional ronda en el mercado actual con un precio aproximado de 500€. Hablamos de una inversión algo alta para alguien que sólo quiere usar la máquina en contadas ocasiones. Estamos seguros que para el fanático de estas maquinas ese precio le debe parecer una ganga. En cualquier caso, la compra se antojaba imposible, así que como él era bastante ducho en trabajos manuales, y a mi me ponen los retos tecnológicos, nos propusimos montarla con nuestras propias manos.

Lo primero que uno piensa es que éste será un proyecto bastante fácil. Muchos somos los que hemos recordados viejos tiempos tras instalar el MAME en nuestros ordenadores, así que no es descabellado pensar que ese es el camino para conseguir el cerebro de nuestra bestia vintage. Pero cuando uno se pone a hacer números de lo que cuesta un pc de segunda mano, e investiga lo que puede subir adaptar la interface (botones y mandos de la recreativa) a alguna de las entradas de ese viejo ordenador, uno se da cuenta que quizás no era tan mala la idea pagar esos 500 € por una maquina totalmente nueva.

Vale, tranquilicémonos, tenemos que conseguir nuestro objetivo sin gastarnos tanto dinero. Veamos primero que queremos y que soluciones existen en la red que nos puedan ayudar a realizarlas. Está claro que lo que queremos es un maquina arcade, con mandos para dos jugadores, 6 botones cada uno de ellos, 2 más para seleccionar 1 o 2 jugadores, y para finalizar, un botón que emule el monedero e incremente los créditos.

raspberryCon esta lista me fui a Internet a investigar, y aunque existen múltiples soluciones que pueden hacer factible todo lo que mi colega quería, me decante por usar como cerebro de la arcade una Raspberry Pi 2. La Raspberry, para quien no lo sepa, es una ordenador condensado en una sola placa. Su tamaño es más pequeño que la palma de nuestra mano, y su precio bastante asequible (unos 45 € en Amazon). ¿Las razones por las que no usar una Raspberry pi 1 o 3? Pues por que la 1 no dispone de suficientes pines en su puerto GPIO (en otras entregas ahondaremos en ello y comprenderéis mejor que es y para que lo usaremos) para conectar todos los botones y mandos que queremos, y la 3… bueno, podemos usar una Raspberry 3 que es más potente (con la 2 vamos más que sobrados para emular una maquina arcade), pero normalmente también es más cara.

Además de la Raspberry 2 necesitaría un monitor de 4:3, un cable adaptador HDMI-LoQueSea, una memoria microSD, y para montar todo el software usaría un teclado USB de casa. Pero de todo esto hablaremos en la siguiente entrega.

Las Bartop es la mejor opción cuando el espacio es un problema.

Las Bartop es la mejor opción cuando el espacio es un problema.

Mi parte del proyecto la tenía clara, pero también es importante saber que tipo de maquina queremos, o más bien, saber de que tamaño queremos la máquina. Existen la del tamaño estandar que todo el mundo conoce, y las bartop, que son de tamaño inferior ya que la caja sólo abarca la parte superior de una arcade normal (lo que sería la botonera y la pantalla). Las bartop son más fáciles de transportar, guardar, y pueden colocarse provisionalmente sobre cualquier mesa o mueble. Decidirse por una o por otra dependerá del espacio que tengamos en casa.

Lo cierto es que el colega no tenía aun muy claro cual por cual de las dos opciones decantarse. La decisión del tamaño no iba a afectar en todo lo que tenía por hacer. Bueno, miento, una cosa si necesitaba saber; si la pantalla la deseaba de tubo o LCD. Tras mirar las diferentes medidas de profundidad del arcade, al final se decidió que lo haríamos con un LCD.

Con el proyecto más o menos prediseñado, ya solo tocaba ponerse manos a la obra. Pero de eso hablaremos en la próxima entrega, donde empezaremos a meterle mano a la Raspberry, y veréis los problemas que me encontré al no tener ni idea de Linux.

Ashphilo

Padre, marido, hijo, nieto, asiduo lector, devorador de series, cinefilo, coleccionista de mis cosas, elfo de nivel 85,.... en resumen, yo.

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